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George Weah, de Balón de Oro a un paso de la presidencia

La estrella futbolística de Liberia en la década de los 90 esta muy cerca de convertirse en nuevo mandatario tras las elecciones del pasado martes. Una historia con el balón y el compromiso social.

Después de dos mandatos de seis años cada uno, Ellen Johnson Sirleaf se despide de la presidencia de Liberia. La primera mandataria mujer de un estado africano y Premio Nobel de la Paz en el 2011 cumplió lo establecido por la constitución, dando paso este martes a unos comicios muy concurridos.

Uno de los candidatos pasó de brillar con el balón a luchar por sus ideales. Se trata de George Weah, Balón de Oro en 1995 y figura influyente de un país que puso en el mapa mundial gracias a su talento. El único ganador africano al mejor futbolista del planeta se presentó por segunda vez (la primera fue en 2005) en una elección que corre con ventaja y que los resultados oficiales se conocerán el próximo 25 de octubre.

A los 51 años, Weah lleva la delantera en 11 de los 15 condados del país, incluyendo el de Montserrado, el más poblado y del que actualmente es senador desde 2014 tras vencer con el 78% de los votos a su oponente, Robert Sirleaf, hijo de la presidenta.  Anteriormente,tras perder en 2005 ante Johnson Sirleaf en unos comicios que calificó de "fraudulentos", el exdelantero volvió a intentarlo seis años más tarde como segundo cabeza de lista del CCD (Congreso por el Cambio Democrático) con el mismo resultado. Hasta que logró un lugar en la banca.

El inicio

George Weah es un icono de la década de los 90. Su nombre quedó grabado, sobre todo, en AC Milan donde llegó como reemplazante de Marco van Basten y conquistó dos Scudettos.

Nació en Monrovia, fue criado por su abuela y desde los 15 años comenzó a jugar en Young Survivors of Clartown. Debutó a nivel nacional en el Mighty Barrolle y un año después pasó a las filas del Invincible Eleven, convirtiéndose en el máximo goleador de la temporada con 24 goles en 23 encuentros.

Estas grandes actuaciones llegaron a los oídos de Arsene Wenger que no dudó en viajar para observar a la gran promesa. Quedó tan impresionado que para la temporada 1988/89 se lo llevó al AS Mónaco. Tenía 22 años y solo pagaron 12 mil libras por su transferencia.

El éxito deportivo en Mónaco contrastó con la sangrienta guerra civil que se desató en Liberia. En ese entonces invirtió la mayor parte de su dinero en buscar refugio para los amigos y familiares, además de enfrentarse al gobierno de turno. Como su carrera, la semilla de la política comenzaba a crecer.

 

The King

Un título y 66 goles en su primer equipo europeo fueron suficientes para que los dirigentes del Paris Saint Germain decidieran adquirir a la estrella libanesa en 1992. Un nuevo proyecto que tuvo a otros fichajes destacados como Bernard Lama, David Ginola y el brasileño Raí.

“Cuando empecé, mi sueño era ser profesional. Ese era mi sueño. No ganar el Balón de Oro o el premio al Jugador del Año de la FIFA. Quería llegar lo más lejos posible”. Y bien que lo hizo. Obtuvo cuatro campeonatos en París (entre ellos la Ligue 1) y en 1995 pasó a AC Milan donde fue distinguido con los premios individuales más importantes del fútbol.

Llegó para reemplazar al legendario delantero holandés por una cifra cercana a los 7.5 millones de euros en la actualidad. Durante cuatro temporadas se mantuvo como titular hasta que en 1999, ya con 33 años, la perdió con el arribó del ucraniano Andriy Shevchenko.

Un nuevo comienzo

Su carrera finalizó con una cesión al Chelsea, un breve paso por Manchester City y Olympique de Marsella, pero principalmente, el deseo de llevar a Liberia al Mundial. Estuvo cerca en 2002 pero no logró la clasificación por un solo punto de diferencia sobre Nigeria: “Estoy muy orgulloso de ser liberiano. Amo a mi país y a su gente. Evidentemente, me hubiese encantado disputar la Copa Mundial, pero logré tanto en mi carrera deportiva que no me puedo quejar.”

En 2003 puso fin a una exitosa trayectoria vistiendo la camiseta de Al-Jazira. Desde entonces comenzó a trabajar en organizaciones benéficas y lanzó al ruedo su proyecto como político.

Un líder natural que tiene como referente a Nelson Mandela y sueña con romper el paradigma: los futbolistas también pueden estar capacitados para gobernar. El proyecto más ambicioso en su plataforma electoral es un cambio con la educación gratuita desde la guardería al instituto.

“Hagas lo que hagas en la vida, has de hacerlo con dedicación y perseverancia. Así hacía las cosas en el campo de fútbol y así las hago ahora en política. Quiero ayudar a mi pueblo y a mi país igual que quería ayudar a mi equipo cuando era jugador”. Ahora, está muy cerca de poder lograrlo.

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